
El papel a veces parece tener vida propia. Puede abarquillarse, moverse, rasgarse, pegarse y arrugarse, al tiempo que rehúsa cualquier tratamiento previo o engatusamiento por parte del sufrido impresor. El coste de estos problemas debido a pérdida de producción y mala calidad puede ser muy elevado, especialmente cuando se trata de obtener un buen rendimiento de la inversión en prensas y plantas y el elevado coste del papel exige una eficacia máxima. Pero las paradas motivadas por problemas con el papel se pueden resolver fácilmente. La causa es el aire seco, la solución: volver a dar humedad al aire.
El papel es un material natural y es higroscópico, lo que significa que es muy proclive a sufrir cambios de humedad relativa (HR). En el Reino Unido, normalmente se crean ambientes de baja humedad entre octubre y marzo, ya que el calor generado por la maquinaria y las calefacciones seca el aire. En pleno invierno, no son raros niveles de RH tan bajos como el 15-20%.
En estas condiciones, la humedad se extrae de las superficies expuestas de los conjuntos de rodillos de papel, que encojen, pero el centro del papel aún conserva su contenido de humedad original. Esto causa "bordes tirantes" y el papel comienza a abarquillarse. Como resultado, el papel no avanza bien y aparecen las arrugas.
Los cambios de humedad también pueden causar que cambien las dimensiones físicas del papel que si bien sólo en pequeñas cantidades, es lo suficiente para que dé como resultado el registro equivocado de los colores en las tareas de pasadas múltiples. Cualquier cambio de las dimensiones del papel, por más pequeño que sea, entre las pasadas de un proceso de dos o más colores y éstos no se alinearán.
Otro problema es la electricidad estática. Cuando la humedad relativa baja por debajo del punto crítico electrostático de 40% HR, aumenta la acumulación de estática. Esto da como resultado que las hojas de papel se peguen y no avancen bien, que no se pongan planas una encima de otra o que no se apilen correctamente cuando salen por el otro extremo de la prensa.
El problema se hace mayor cuando se trata de las rotativas de bobina de gran tamaño que utilizan los periódicos nacionales y regionales. Durante el almacenamiento y, especialmente, en las zonas de preparación y de las bobinas, los extremos expuestos de las bobinas se secan. Dado que la banda va a gran velocidad a través de la prensa, los bordes secos están sometidos a presión en comparación con el centro. La mínima disrupción del borde dará como resultado una "rotura de banda", rasgándose el papel a lo ancho y causando un tiempo de parada cuando los límites de tiempo son cruciales.
Así que si la culpable de todas estas situaciones es la humedad baja, ¿qué se puede hacer para contrarrestarla? La respuesta es, obviamente, instalar humidificadores en el edificio.
Hace ya muchos años que se utilizan los humidificadores en la industria de la imprenta. Un tipo de humidificador antiguo que se usaba mucho era el de "disco centrífugo", que se colgaba del techo o se montaba en la pared. Se trataba básicamente de un depósito del que goteaba agua a un disco giratorio, distribuyéndola al aire. Desgraciadamente, un depósito de agua proporciona una fuente considerable de contaminación y las bacterias se pueden reproducir rápidamente si el agua está estancada, especialmente cuando las cenizas de papel y el rocío actúan como nutrientes. Esto daba como resultado que los trabajadores de las imprentas padecieran de una enfermedad conocida como "fiebre del humidificador", que presentaba unos síntomas similares a la gripe, como opresión en el pecho, dolores de cabeza y ojos irritados.
Hoy en día, la tecnología ha avanzado y utilizamos aire comprimido para proyectar una pulverización de agua fría a través de toberas pulverizadoras. El agua se filtra primeramente y se trata con luz ultravioleta para asegurar una protección completa contra cualquier forma de contaminación. Un sistema típico descarga alrededor de 100 litros de agua por hora y, si bien cada situación es diferente, un taller de imprenta típico requiere más o menos 20 boquillas por cada 1.000 m2 de superficie del piso para poder mantener unos niveles correctos de humedad. Los sistemas modernos son autolimpiables, carecen de goteo y garantizan un rociado uniforme de humedad a lo largo de todo el taller de imprenta. Alternativamente, las toberas se pueden instalar en los conductos del aire acondicionado.
Los humidificadores de vapor son otra opción de uso general. Son baratos, pero los elevados costes de electricidad y mantenimiento los convierten en una mala opción en cuanto a las condiciones a largo plazo. Un sistema pulverizador consume menos de una décima parte de energía que uno de vapor, un tema de especial importancia en vistas al impuesto de cambio climático de 2001, y la recuperación de la inversión, comparada a la de los sistemas de vapor, generalmente se consigue bien antes de transcurrirse un año.
Las historias de niveles bajos de humedad que causan estragos en la industria ya son legendarias, especialmente en los periódicos nacionales, en los que cualquier tiempo de pérdida de producción constituye un desastre. Hace unos años, cuando los periódicos nacionales ingleses se mudaron de Fleet Street a los Docklands, un impresor experimentó algo así como 54 roturas de banda en una sola noche. Aunque se había tomado en consideración la humedad relativa del nuevo edificio, los sistemas instalados resultaron inadecuados. Al día siguiente llamaron a JS Humidifiers quienes instalaron un sistema de humidificador JetSpray en la zona de preparación y lo pusieron a funcionar esa misma tarde. Por la noche, con exactamente las mismas condiciones de funcionamiento, sólo hubo cuatro roturas de banda, demostrando lo crucial que es tener la humedad al nivel correcto.
Las condiciones normales de impresión requieren una humedad relativa de un 50- 55% aproximadamente, pero algunas situaciones exigen niveles superiores. En los casos en que se utilizan tintas con base de agua en vez de base de aceite, resultan más apropiados niveles de HR de alrededor del 60-65%. Y con más y más gente cambiando a las tintas con base de agua, cada vez se hace más importante obtener la humedad al nivel correcto.
No obstante, no es solamente cuestión de instalar sistemas de pulverización por doquier. Al instalar cualquier sistema de humidificación se tiene que tomar en cuenta el importante elemento de diseño que va emparejado. Aparte de ser capaz de descargar la cantidad de agua requerida para el tamaño y forma del edificio, también se debe diseñar de manera que no interfiera con las instalaciones existentes, como las de luz, aire acondicionado, las tuberías y el resto de las piezas de equipo que pudieran estar colgadas del techo. Resulta importante utilizar los servicios de una compañía profesional con conocimiento experto real en las aplicaciones de humidificación, ya que cada diseño se tiene que adaptar al edificio del cliente en particular y todos los edificios son diferentes.
Cuando se diseña un humidificador también es importante comprobar con el cliente que no tenga pensado hacer cambios importantes de diseño del edificio en el futuro inmediato o que no vayan a añadir algo nuevo que podría afectar la eficacia del sistema.
JS Humidifiers ha instalado equipos en más de 120 compañías de impresión por alimentación de hojas y rotativas de bobina sólo en el Reino Unido y poseemos una gran experiencia cimentada durante más de 20 años. Durante este tiempo, nos hemos encontrado con todos los problemas posibles y considero justo decir que tenemos más experiencia que cualquiera en el Reino Unido en materia de aplicación de humidificadores a la impresión. El sistema JetSpray se concibió originalmente para la industria de la impresión, no requiere prácticamente labores de mantenimiento y tiene unos costes de funcionamiento extremadamente reducidos.